|

El periodista Gerardo Cordero Avilés, experto en temas de seguridad ciudadana del matutino “El Nuevo Día”,
comparte con los lectores del boletín FLACSO Informa / Armas algunas impresiones sobre el acontecer actual de
las armas pequeñas y livianas en Puerto Rico.
1. ¿Cuáles son los principales problemas de violencia y seguridad ciudadana que padece Puerto Rico?
La violencia asociada a la venta o consumo de sustancias controladas es un problema serio en Puerto Rico, cuya ubicación en
la zona caribeña resulta de valor estratégico para los narcotraficantes. Los tiroteos cobran la vida de unas 700 personas
cada año, en su mayoría jóvenes menores de 25 años. La Policía indica que el 90 por ciento de esos delitos se relacionan
con problemas de drogas. Mientras atracos y otros delitos del Tipo I cometidos con armas de fuego también se asocian frecuentemente
con la adicción a sustancias controladas. Puerto Rico fue colonia española desde 1493 y en 1898 pasó a serlo bajo el dominio
estadounidense. En 1952 se constituye el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, mediante el cual se establece un gobierno propio,
pero sujeto a poderes de los Estados Unidos, que tiene el control de puertos y aeropuertos en la isla de 3.8 millones de habitantes.
Por esta razón, la carga marítima que llega de Estados Unidos no está sujeta a inspección portuaria.
2. ¿Qué papel tiene la proliferación de armas pequeñas y livianas y sus municiones en este contexto?
¿Cuál es la dinámica de su comercio y uso?
El contrabando de armas, según la Policía de Puerto Rico y también de acuerdo con agencias federales que deben combatirlo, se origina en los Estados Unidos, principal productor de esa mercancía en el mundo. A la menor de las Antillas Mayores muchas armas ilegales llegan en piezas a través del correo regular, que también es una agencia del Gobierno de los Estados Unidos. Además suelen llegar también ocultas en mercancía importada de la nación estadounidense a través de correos privados. Los principales consumidores de las armas clandestinas son personas implicadas también en el trasiego de drogas o en su consumo. En el ámbito de armas cortas, son de uso frecuente las pistolas calibre nueve milímetros y 45 en diversos actos delictivos. Investigaciones estatales y federales recientes ubican la zona sureña de los Estados Unidos como un punto de origen de las armas de contrabando que llegan a Puerto Rico. En términos de municiones, más que contrabando, la Policía sospecha que las balas legales pueden estar desviándose a los armados clandestinos y promueve mayores controles en la venta de las mismas en las armerías. Sin embargo, la
pretensión enfrenta la férrea oposición de los armeros y líderes de la Federación de Tiro, que defiende el deporte de la caza
y el tiro al blanco.
3. Recientemente se aprobó una reforma impositiva en Puerto Rico ¿De qué manera esta modificación afecta el control de armas?
El panorama para frenar el contrabando de armas en Puerto Rico se ha tornado más nebuloso desde el 15 de noviembre de 2006 cuando
entró en vigor una reforma impositiva que exime a los comerciantes del pago de tributos por la mercancía importada. Ese pago o
“sales tax” recae ahora en los consumidores al momento de hacer sus compras como ocurre en la mayoría de los estados de Estados
Unidos. Sin embargo, el Departamento de Hacienda de Puerto Rico, justo al entrar en vigor la reforma impositiva, perdió también
su facultad de inspeccionar furgones o vagones en los puertos. Sólo esa agencia ha tenido poder de inspeccionar vagones como parte
de su facultad de corroborar el correcto pago de los impuestos correspondientes al gobierno local por parte de las empresas que
adquieren la mercancía en Estados Unidos u otros países. En la isla se reciben al menos dos millones de furgones cada ano. De
esos menos del 4% son inspeccionados por las autoridades, lo que equivale a unos 30,000. Mientras las propuestas de mayor rastreo
en los puertos y el resto de las medidas de la Reforma Colberg permanecen en suspenso.
|