Como parte de las actividades del Proyecto América latina ante la Segunda Administración Bush se recopiló información sobre el viaje del Presidente Bush a cinco países de América Latina.
Después de varios años de olvido y desatención, finalmente parece que la administración Bush ha decidido tomar en consideración a sus vecinos más cercanos, América latina. El abandono de la región latinoamericana, por las prioridades impuestas por los acontecimientos del 9/11, permitió que nuevas propuestas, como la de Chávez, refuercen su posición y amplíen su esfera de acción. Es momento de reconquistar los espacios cedidos.
El viaje planteado por el Presidente Bush del 7 al 14 de marzo por cinco países latinoamericanos, marca el inicio de lo que oficialmente se conoce en Washington como ''The Year of Engagement with Latin America''.
Con una propuesta que incluye algo más que los consabidos ‘avances’ en libertad y democracia, ahora Bush plantea temas como la necesidad de prosperidad y justicia social. Es con esta nueva agenda, que Bush llega a países como Brasil y Uruguay cuyos gobernantes Lula da Silva y Tabare Vázquez -salidos de la izquierda latinoamericana- se han opuesto en reiteradas oportunidades a las políticas de Bush en la región. Mantener un discurso de interés por las poblaciones pobres de Latinoamérica puede darle al Presidente Bush una mejor carta de representación que la usada anteriormente con los temas de libre comercio y lucha antiterrorista. Por otra parte, el tema de la producción de energía alternativa puede ser el punto de partida para una relación más cercana entre países que han mantenido fuertes divergencias en temas políticos.
En la visita del Presidente Bush era inevitable dar un respaldo expreso al Presidente de Colombia Alvaro Uribe, su aliado más consolidado en la región, donde el tema de la lucha anti drogas y contra el terrorismo cobra vital importancia para ambos gobiernos.
Los temas de migración y libre comercio se mantienen como las grandes deudas de Estados Unidos en la región, especialmente para países como México y Guatemala donde Bush debió redoblar esfuerzos para restaurar alianzas -tal vez un poco resquebrajas-.
El éxito de la gira presidencial depende del seguimiento que la Casa Blanca esté dispuesta a dar a la relación con Latinoamérica y el seguimiento que se de a la ayuda en pro de la disminución de la pobreza en la región.