[ space ]   [ space ]
[ space ] Lunes 22 de Mayo del 2006 [ space ]
[ space ]
[ banner ]
[ space ]
 

Pocos discursos presidenciales en tiempos recientes en los Estados Unidos de América han generado tantas expectativas previas como el pronunciado por el Presidente George W. Bush el pasado lunes 15 de mayo.  Este mensaje a la nación tuvo un énfasis privilegiado en el tema de la migración y la seguridad fronteriza, justo en momentos en que la corriente legislativa en Washington debate con marcadas divisiones las políticas migratorias que tanta controversia generan tanto en el país del norte como fuera de él.  En este contexto, uno de los mayores desafíos para el Presidente Bush es aplacar las corrientes divisorias a lo interno de su propio partido.  El mensaje del Presidente de los EE UU fue catalogado como una mezcla de concesiones para diversos sectores, al manifestar que la nueva propuesta está diseñada para combatir los problemas crónicos de seguridad fronteriza y procurar, a la vez, mayor respaldo de los grupos conservadores en el Congreso para la legislación que tiene previsto fijar pautas más rigurosas para preservar la seguridad fronteriza.

Además de incluir un programa de trabajo temporal y ciertas medidas hacia la legalización de inmigrantes que califiquen, un punto relevante de la nueva propuesta fue el anuncio del envío de más tropas de la Guardia Nacional a las zonas fronterizas en los cuatro estados limítrofes con México (Arizona, California, Nuevo México y Texas).  Esta medida se enmarca en la necesidad de apoyar la misión de las patrullas fronterizas, las cuales no han logrado éxitosamente la autosuficiencia deseada en sus labores.  Esto se considera como una medida perentoria, al menos hasta que nuevos agentes sean debidamente contratados y capacitados (hacia el mes de octubre se calcula que habrán 12,300 agentes, y el Presidente Bush está solicitando 6,000 más para los próximos dos años).  Las tropas reservadas no tendrán como función arrestar indocumentados, sino más bien operar sistemas sofisticados de vigilancia, analizar información de inteligencia, construir muros así como nuevos caminos para el patrullaje a lo largo de la extensa frontera con México.  Para algunos analistas, esta medida no tendrá mayores efectos prácticos.

Cada día han sido más encendidas las disputas sobre el tema de la inmigración y la población indocumentada en los Estados Unidos, tema que suscita enconadas pasiones tanto de aquellos que pregonan una mayor tolerancia en un país que nació como resultado de corrientes migratorias en busca de mayor libertad y prosperidad; y de otros que preferirían cerrar la puerta a mayor población inmigrante, pues ven en esto una amenaza creciente y constante para la seguridad del país.

El Senado estadounidense discute en la actualidad medidas para el control de la seguridad fronteriza pero, al mismo tiempo, en armonía con la posición presidencial, también ofrece pasos concretos para legalizar a los casi 12 millones de indocumentados que existen en los EE UU y la aplicación de un programa de trabajo temporal que le permitiría eventualmente a algunos trabajadores optar por su legalización en territorio norteamericano.  El equilibrio entre estas concesiones a grupos de indocumentados y la aplicación de medidas más estrictas en las fronteras es lo que produce los mayores desencuentros y se convierte en un círculo vicioso en cuanto a que debe ser ejecutado primero. 

Las primeras reacciones a la nueva propuesta presidencial no han sido del todo homogéneas.  De los cuatro gobernadores de los estados limítrofes, la mitad apoya las medidas.  En el bando de los grupos y políticos escépticos, incluidos republicanos como el Gobernador de California, la medida de un fortalecimiento del patrullaje a cargo de la guardia nacional no se considera tan efectiva, toda vez que advierten que esto mermaría la capacidad del país para continuar con éxito la guerra global contra el terrorismo, en especial ante la presencia militar en Irak.  Además, estos sectores advierten acerca de la vulnerabilidad del país y su incipiente capacidad de respuesta ante los desastres naturales.  Algunos expertos refuerzan los argumentos acerca de la poca efectividad de las medidas, al afirmar que la cantidad de tropas previstas en realidad no es representativa y poco hará para el control del paso de inmigrantes.  Estos expertos ven la medida tan sólo como una señal política para que la nueva legislación pueda ser acelerada y aprobada lo más pronto posible.

Resulta interesante acotar que algunos expertos en materia de seguridad también han manifestado su preocupación sobre la frontera norte de los Estados Unidos.  Si bien la mayoría de inmigrantes entra a territorio estadounidense procedente de México, hay indicios crecientes de la posibilidad de movimientos de agentes terroristas desde el suelo canadiense.  Algunos congresistas han sugerido que la medida anunciada por Bush es incompleta si no toma en cuenta el reforzamiento total de las fronteras físicas de la nación.   Un ex oficial de la Administración Clinton manifestó que "si lo que se quiere es asegurar la no infiltración de elementos de la organización Al-Qaeda, hay que ponerle atención a la frontera norte, toda vez que hay más simpatizantes de ese grupo en Canadá que en México.”

Con esta edición especial sobre un tema que genera tanta polémica y expectativas, se aspira a compartir las principales percepciones y puntos de vista que asoman sobre las implicaciones y consecuencias del discurso del Presidente Bush, en especial para las relaciones entre los EE UU y América Latina.

AMBIENTE EN LA PRENSA NORTEAMERICABA Y DE AMÉRICA LATINA ANTES DEL DISCURSO DEL PRESIDENTE BUSH

PROPOSALS FOR IMMIGRATION REFORM

  • PROPOSALS FOR IMMIGRATION REFORM
    CIn his speech, President Bush tried to strike a balance between some conservatives in his own party, particularly in the House of Representatives, which has enacted a tough border-security bill. The Senate is also taking up legislation that is more friendly to immigrants.

DISCURSO DEL PRESIDENTE BUSH SOBRE LA REFORMA A LA LEY DE MIGRACIÓN

REACCIÓN AL DISCURSO DEL PRESIDENTE BUSH EN LA PRENSA NORTEAMERICANA

REACCIÓN AL DISCURSO DEL PRESIDENTE BUSH EN LA PRENSA DE AMÉRICA LATINA

ENTREVISTA

Entrevista al Dr. Michael Shifter, Vice-Presidente del Diálogo Interamericano; efectuada en FLACSO Secretaría General, San José, Costa Rica, 18 de Mayo de 2006.

 
[ space ] [ space ] [ space ]
  Las ideas y opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan las ideas y opiniones de FLACSO ni de los organismos involucrados en el Programa América Latina y los Estados Unidos: Cooperación para el Control y la Prevención en el Uso de la Fuerza y sus dos proyectos  
[ space ] [ space ]
[ corner ]
  Contáctenos [ space ]
[ space ]
Este proyecto cuenta con el auspicio de la Fundación Ford
[ space ]