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BIENVENIDA
Dr. Francisco Rojas Aravena, Secretario General de FLACSO. |
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Como Secretario General de FLACSO me complace darles la bienvenida a esta NUEVA edición de este boletín electrónico del proyecto “América Latina ante la Segunda Administración Bush”
Gracias al apoyo de la Fundación Ford, FLACSO - una de las instituciones pioneras en la promoción de las Ciencias Sociales en América Latina y el Caribe - inicia con entusiasmo este proyecto que es parte del Programa “América Latina y los Estados Unidos: Cooperación para el Control y la Prevención en el Uso de la Fuerza.”
Queremos compartir periódicamente con ustedes, aspectos relevantes sobre un tema que nos atañe directamente dentro de la dinámica de las relaciones internacionales. No hay duda que la reelección del Presidente George W. Bush, en noviembre del 2004, definió un nuevo escenario para las relaciones hemisféricas; uno en el que, desde los EEUU, se podría llegar a profundizar una tendencia caracterizada por el desinterés estratégico de la superpotencia ante la compleja agenda latinoamericana y caribeña. Por otra parte, desde América Latina y el Caribe, el nuevo escenario puede producir el retorno de viejos desencuentros que podrían convertirse en sustrato de nuevas tensiones en las relaciones con la potencia, en momentos en que el diálogo y la cooperación, no la imposición unilateral y la fuerza, deberían ser el denominador común en las relaciones entre los Estados Unidos y sus vecinos.
Este proyecto toma como base tres ejes temáticos que hemos considerado importantes desde la óptica de las relaciones entre América Latina y los Estados Unidos. Estos ejes abordan temas sensibles como: Libre Comercio, Migraciones y Seguridad. Los invito a compartir en este mismo boletín mayores detalles sobre los alcances de estos ejes temáticos.
En cada edición encontrarán una variada selección con artículos y noticias de interés, puntos de vista de actualidad, y una perspectiva formativa y crítica sobre la evolución y alcances de las relaciones Estados Unidos – América Latina, con la idea de aportar nuevas luces, generar espacios de interacción entre organizaciones, tanto de los Estados Unidos como de América Latina, y contribuir a sensibilizar a la opinión pública sobre temas que nos atañen directamente.
En esta era de las tecnologías modernas de información, aspiramos a contribuir de manera seria al análisis y evolución de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Nos agradará contar con sus comentarios y sus reacciones, a fin de mejorar día a día en los objetivos que nos hemos propuesto. Iniciamos con entusiasmo este camino y agradeceremos su deferencia y permanente compañía a lo largo de este proceso.
Francisco Rojas Aravena
Secretario General FLACSO |
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UN NUEVO PROGRAMA EN FLACSO
FLACSO ofrece desde la academia, la posibilidad de fortalecer alternativas que sean capaces de incidir en la formulación de políticas públicas y crear espacios para el diálogo y debate en los temas atinentes al programa, principalmente entre actores influyentes y grupos organizados tanto de América Latina como de Estados Unidos. |
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Este programa se ha elaborado desde una perspectiva regional latinoamericana, con el objetivo fundamental de ofrecer, desde la academia pero con el claro propósito de incidir en la formulación de políticas públicas tanto en los EE UU como en América Latina, una mirada sobre dos temas de particular importancia para el futuro de la región: las relaciones con los EEUU, y la producción, comercialización, tráfico ilegal, transferencia, posesión y uso de armas livianas. En resumen, esta perspectiva se verá reflejada a través de dos proyectos específicos: “Armas Pequeñas y Livianas: Una Grave Amenaza a la Seguridad Hemisférica” y “América Latina ante la Segunda Administración Bush: Acciones Preventivas en Temas Sensibles.”
Una de las motivaciones para impulsar este programa radica en la necesidad que tienen los países latinoamericanos y caribeños, tanto a nivel de sus gobiernos como organizaciones de la sociedad civil, de perfilar sus estrategias de incidencia e incrementar sus acciones con el fin de influir positivamente sobre los tomadores de decisión en Washington. Ello con el objeto de responder creativamente a los desafíos que plantean a la región la continuación de las actuales políticas estadounidenses. Se hace necesario también construir, en el ámbito académico latinoamericano, un espacio de interlocución e intercambio de visiones y puntos de vista entre los actores latinoamericanos, caribeños y estadounidenses. Un espacio que pueda eventualmente convertirse en una plataforma de acción conjunta que incida de manera decisiva y oportuna en los procesos de toma de decisiones, especialmente aquellas referidas a ámbitos muy sensibles de la agenda pública, sobre todo aquellos proclives a ser fuentes de las políticas unilaterales de EE UU, como lo son la seguridad, el comercio exterior y la política migratoria. Esto debe realizarse desde la perspectiva de cooperación, control y prevención del uso de la fuerza en el Hemisferio.
El programa “América Latina-Estados Unidos: cooperación para el control y prevención en el uso de la fuerza” pretende generar nuevos conocimientos y enfatizar las actividades de divulgación, discusión y debate de los resultados de las investigaciones que se emprendan. Estos resultados serán dados a conocer de manera amplia y permanente por medio de este boletín, una página Web para cada uno de los dos proyectos, y a través de actividades que incluyen seminarios subregionales y hemisféricos, la publicación de libros y memorandos de política de amplio espectro y campañas de divulgación con la intención de influir directamente en actores clave que toman decisiones, tanto en América
Latina como en los Estados Unidos. |
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PROYECTO "AMÉRICA LATINA ANTE LA SEGUNDA ADMINISTRACIÓN BUSH"
Como parte de las actividades del proyecto “América Latina ante la Segunda Administración Bush”, que FLACSO-Secretaría General coordina con el apoyo de la Fundación Ford, se realizó un seminario en la ciudad de Washington el pasado 6 de julio. |
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Como parte de las actividades del proyecto "América Latina ante la Segunda Administración Bush", que FLACSO-Secretaría General coordina con el apoyo de la Fundación Ford, se realizó un seminario en la ciudad de Washington el pasado 6 de julio.
El propósito de este seminario fue reunir a un selecto grupo de oficiales de política y analistas de los EE UU y América Latina para discutir el desarrollo de la política de los EE UU durante la segunda Administración Bush, con énfasis primordial en los ejes temáticos de seguridad, comercio y migración, los cuales son la base de este proyecto. Este seminario fue auspiciado de manera conjunta por FLACSO y el Diálogo Interamericano, una de las más prestigiosas organizaciones en Washington que estudia y analiza los pormenores de la política latinoamericana y las relaciones con EE UU.

El seminario fue inaugurado por Peter Hakim, Presidente del Diálogo Interamericano y por Francisco Rojas, Secretario General de la FLACSO, en cuyas intervenciones se mencionaron las principales tendencias actuales del acontecer diplomático y político a nivel hemisférico. El Secretario General de FLACSO explicó los principales alcances y objetivos del proyecto en el que se inscribe esta actividad y la importancia de estudiar los tres ejes temáticos mencionados desde una perspectiva integral donde FLACSO desempeña un papel de plataforma y espacio para el diálogo y la cooperación.
La charla inaugural fue realzada con la presencia del Secretario General de la Organización de Estados Americanos y graduado de FLACSO, Dr. José Miguel Insulza, quien ofreció su visión sobre los más importantes desafíos de las relaciones hemisféricas hoy día, los pasos que a su juicio pueden darse para vislumbran un mejor clima de entendimiento y como la OEA puede jugar un papel crucial para fortalecer el sistema interamericano. Insulza mencionó entre los desafíos hemisféricos la necesidad de hacer sostenible el crecimiento económico en América Latina. Un segundo aspecto mencionado es el grado de incertidumbre que acarrea el problema de las divisiones en la región, el grado de cohesión entre los países latinoamericanos, donde existe una gran fragilidad en los acuerdos regionales. Además, destacó que hay otros problemas como la seguridad real tan deteriorada en la región, los problemas de buen gobierno y transparencia y las relaciones con los Estados Unidos.

Los restantes paneles de la jornada de trabajo, las cuales fueron coordinadas por Dan Erikson, del Diálogo Interamericano, se concentraron en la discusión de los tres ejes temáticos. En el tema de la seguridad hemisférica el trasfondo de la discusión se centró en los desafíos comunes que enfrentan tanto los EE UU como la región tras los hechos del 11 de septiembre del 2001, cómo se percibe la agenda de seguridad norteamericana en los gobiernos y ciudadanos de América Latina, y cuáles son las avenidas para la cooperación en seguridad. Joy Olson, de la Oficina de Washington para América Latina tuvo a su cargo la discusión, seguida de reacciones de Francisco Rojas, Secretario General de FLACSO quien resumió los alcances del reciente encuentro sobre el tema Seguridad que, en el marco del proyecto "América Latina ante la Segunda Administración Bush" tuvo lugar en Santiago, Chile los días 15 y 16 de junio.
Durante el almuerzo, el expositor invitado fue Charles Shapiro, alto funcionario del Departamento de Estado de los EE UU, asignado a la región, quien hizo una reflexión desde la perspectiva gubernamental estadounidense sobre el momento actual en América Latina y las relaciones hemisféricas, destacando además las prioridades elementales de la política norteamericana hacia la región.

La discusión continuó con el tema migratorio donde interrogantes como las siguientes fueron lanzadas y discutidas: qué propuestas podrían facilitar el movimiento legal de personas a la vez que se respetan las fronteras internacionales? Qué tendencias se reflejan como consecuencia de la existencia de los fenómenos migratorios y las remesas resultantes? Cómo las inquietudes de México y Centroamérica difieren de las de América del Sur y la zona andina? Los expositores para esta discusión fueron Paul Dwyer, representante de la organización ViaAmericas y Francisco González, académico mexicano docente en la prestigiosa escuela SAIS (Relaciones Internacionales) de la Universidad de Johns Hopkins. De parte de FLACSO presentaron sus comentarios con base en sus trabajos sobre la migración en la zona Andina, Fredy Rivera, de FLACSO Ecuador y sobre México y Centroamérica, Rodolfo Casillas, de FLACSO México.
El ultimo eje temático discutido fue Comercio e Inversiones, tema en el que estuvieron presentes cuales son las tendencias tanto de parte de Washington como de los gobiernos de la región para revivir o sustituir el proceso de la Zona de Libre Comercio para las Américas, el clima político para los acuerdos de libre comercio entre EE UU y los países de la región, así como las visiones alternativas que tienen lugar en la actualidad. Los expositores fueron Eric Jacobstein, representando al legislador Jim Kolbe, del Partido Republicano de Arizona, e Inés Bustillo, investigadora de la CEPAL. Los comentarios de parte de FLACSO provinieron de Alicia Puyana (FLACSO-Mexico) quien coordina el estudio en la materia para el proyecto.

Finalmente, algunas reflexiones finales sobre como encaminarse hacia una mejor agenda de cooperación interamericana tuvieron lugar. Jairo Hernández, de FLACSO Secretaría General hizo un resumen de los principales puntos tratados durante la reunión. Seguidamente, representantes de las organizaciones anfitrionas, tanto Michael Shifter y Peter Hakim, del Diálogo Interamericano, como Francisco Rojas de FLACSO, mencionaron algunos de los puntos más relevantes de las discusiones y las perspectivas que, sobre todo, en materia de propuestas concretas para el mejoramiento de las relaciones interamericanas, se auguran y que deseablemente posibiliten un impacto positivo en la toma de decisiones para la seguridad, el comercio y la migración entre nuestros países.
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ENTREVISTA CON EXPERTOS
La Dra. Sigrid Arzt, Directora “Democracia, Derechos Humanos y Seguridad, A.C.” México D.F. quien participó en el Seminario “América Latina-Estados Unidos: Tendencias de Cooperación en Seguridad” organizado por Flacso-Chile los días 15 y 16 de junio del 2006, en el contexto del Proyecto América Latina ante la Segunda Administración Bush, nos comenta sobre las relaciones de seguridad entre Estados Unidos y México. |
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Cómo visualiza el estado actual de las relaciones de seguridad entre México y Estados Unidos?
Si se examinan a partir del tema de la cooperación a nivel del combate antinarcóticos, diría que están pasando por uno de sus mejores momentos. Sabemos que hay una estrecha comunicación entre las instancias de seguridad nacional de México y Estados Unidos, que ha venido construyéndose de tiempo atrás, y que viéndolo en una perspectiva de tiempo más amplia, el tema central en la relación bilateral de México-Estados Unidos no es un foco de tensión sistemático.
Hay problemas, sin duda, pero éstos se resuelven por los canales de corresponsabilidad que se han ido construyendo desde la creación del Grupo de Contacto de Alto Nivel entre ambos gobiernos. En la frontera hay una continua evidencia de la capacidad de fuego de las organizaciones criminales, por lo que el gobierno de los Estados Unidos ha atemperado suficiente la relación en el sentido de que no pone en el ojo del huracán al Presidente Fox para que tenga que reaccionar gravemente.
Ahora bien, otro punto de contacto entre ambos gobiernos es el tema de la migración. Me parece que desde una estrategia doméstica por parte de ambos gobiernos, ésta tiene dos audiencias distintas y no se puede dejar de lado el hecho de que ya se acercan las elecciones para el Congreso en los Estados Unidos el próximo mes de noviembre.
Dicho eso, las acciones más recientes a partir de la movilización, en la temática de la migración, que era el punto de agenda fuerte del gobierno de México hacia los Estados Unidos, derivan en la búsqueda de un posicionamiento norteamericano de cara a las elecciones de noviembre, donde encontramos que las acciones del gobierno estadounidense también le hablan a sectores como los “minutemen” que están pertrechados en la frontera. Luego entonces, tienen estas promociones a nivel legislativo de poner más barda y lanzar guardias nacionales por un lado, pero por el otro, la posibilidad de que se vayan a reconocer legalmente casi cinco millones de mexicanos después de una estadía mayor de cuatro años en el país.
Existe una realidad en la dinámica de la relación México-Estados Unidos, cual es que nos necesitamos mutuamente; seguimos teniendo muchos actores a los que les hablamos a partir de posicionamientos nacionales. En el caso mexicano evidentemente es la política de desnarcotizar la relación bilateral que estuvo tan presente en las dos administraciones anteriores, aún cuando se tiene el fenómeno del cierre del consulado de Nuevo Laredo como una reacción y un posicionamiento muy claro y muy contundente del gobierno americano en México. Pero si uno lo ve en una óptica más amplia de muchos años, cuando todo era visto a través del lente de la cooperación antinarco, la verdad es que -es un poco como: no se dice pero todo el mundo lo sabe- que hay un intercambio de información de inteligencia brutal entre México y Estados Unidos, fluye cooperación, a nivel de la frontera, hay participación en ambos lados, mucha fue construida en los últimos ocho años, y que ya es muy independiente de lo que la infraestructura nacional pueda tener ahí. Entonces la relación tiene sus claros-oscuros, es grisácea en ocasiones, pero también se tiene un juego de agendas políticas. Es decir, el gobierno de Estados Unidos puede perder el control de la Cámara Baja, y por el lado mexicano, está la elección presidencial pasada y que produce un impasse por lo menos hasta diciembre.
Hablando de esta elección presidencial mexicana, cuáles serían los posibles escenarios en el futuro de las relaciones de seguridad Estados Unidos-México? Cómo proyectaría esos escenarios?
Con un escenario del PRD en el gobierno, sobresalían desde la campaña tres escenarios que se distinguían sobre todo a partir de los posicionamientos, la revisión de sus plataformas y lo que se ha dicho con respecto al vecino.
Con Andrés Manuel López Obrador, se evidenciaba una etapa de clara confrontación, porque sistemáticamente se ha señalado al gobierno de los Estados Unidos como el responsable del modelo económico que México tiene y que, por ende, se eleva la pobreza. El discurso ha sido atemperar y atender a los “have nots”, porque además tiene que hablarle a un sector específico, a ese electorado que lo acompañó. Esto lo lleva a distinguirse claramente en materia de política exterior, con la consecuente elevación de las tensiones, aunque creo en gran medida, solamente tensiones verbales pues la realidad de las relaciones entre México y Estados Unidos es que son países profundamente interdependientes, no sólo en la lucha de seguridad, sino en la cuestión educativa, en la migración, en la economía; que hay márgenes que lo acotan, entonces esto produce señalamientos, pronunciamientos, escalada mediática, pero sin muchos cambios a nivel operacional porque además el mayor perdedor sería México.
México no tiene hoy los recursos que requiere para las transformaciones de las instituciones de seguridad, que demanda tener ante el problema que enfrenta, tanto la criminalidad transnacional organizada con el tráfico de armas y de drogas. Y si no puede dialogar, tanto con el mercado consumidor más grande, pero además el mercado de armas livianas más grande, pues adonde vamos a encontrar puentes de cooperación, que bien que mal, si han ido evolucionando, han tenido sus etapas de conflicto, pero están allí. Eso es con respecto a Andrés Manuel, si veo en el corto plazo o mediano, un enfrentamiento particularmente verbal y quizá incluso alineado en el discurso de los pronunciamientos que hemos estado viendo con Chávez y este tipo de cosas, porque si hay simpatías claramente de ese sector, de ese partido y sus seguidores hacia esa línea.
Si hubiera ganado el PRI, habría que señalar que este partido no ha terminado de definirse entre si ser amigo o enemigo, tiene un conflicto en términos ideológicos, porque siempre su relación, su construcción política era ser anti Estados Unidos, anti americano, y mucha de su capacidad de gobierno –histórica- se derivó también en ese discurso en la política exterior. Yo creo que revisando los posicionamientos que ha tenido Roberto Madrazo, habría existido una suerte de repliegue, una búsqueda mucho menos activa en la política exterior, de hecho, él lo dijo sistemáticamente cuando se le preguntaba, él decía que él iba a acotarse a los principios de política exterior mexicanos que están previstos en la Constitución, que son básicamente: la no intervención, el respeto a la autodeterminación, o sea, ellos sin buscar ser protagonistas y procurando mantener no en las primeras planas la relación que existe en materia de seguridad entre México y Estados Unidos, porque tienen y tendrían de alguna manera que responder a los sectores super nacionalistas que le han dado el cariz al PRI, o sea, están ahí, son una realidad y se comparten más o menos.
Eso no quiere decir, que de asumir el poder el PAN el gobierno no hay una demanda por institucionalizar más la relación. No cabe duda que se podría observar una prolongación, un poco de lo que ha venido sucediendo, que es un intercambio en el piso inmediato inferior, un intercambio de información, de construcción de confianza. Sin embargo, considero que es importante señalar, que no vería ni grandes cambios, ni cambio de tarjetas, ni señalamientos; sin duda me queda claro que continuarían fuertemente, porque son los únicos de los tres, que han hablado sobre la cuestión de la política de los derechos humanos que ha sido un cambio abismal comparado a otras administraciones en el pasado, pero aquí hay un asunto que los tres habrían enfrentado en materia de seguridad.
Pase lo que pase, lo que es una realidad es que la construcción de la relación de seguridad, de confianza, no pasa por las instituciones, pasa por las personas, entonces, aún cuando en Estados Unidos pueden cambiar los gobiernos, pueden cambiar los responsables de ciertas de las políticas, los actores que construyen la política norteamericana, no se duda sobre el FBI, el Departamento de Inteligencia, de Seguridad Interna. Las instituciones tienen una solidez propia, el problema que se tiene en México es que no se ha podido construir una confianza institucional, las instituciones de seguridad pública del país están desquebrajadas. El dilema que se va a enfrentar, es si se van a mantener a las personas que actualmente traen una construcción de confianza de intercambio de información que para nosotros es vital, porque no contamos con el recurso humano para realizarla y, en ese sentido, quién va a jugarse el riesgo de removerlo y con ello provocar una tensión bilateral con Estados Unidos. Es muy claro que muchos de los actores que hoy están ahí, y que además venían de la administración del Presidente Zedillo, con un peso importante, desafortunadamente, por las condiciones por las que atraviesa México, no se ha logrado traducir en una reingeniería requerida para que estas instituciones funcionen. Mucho de esto descansa en personas, en la comunicación y los puentes de intercambio de información, y esto se tiene de alguna manera que abordar, porque no se puede mantener esta situación de ausencia de Estado. La debilidad institucional, el colapso del sistema de seguridad y justicia en México es evidente y real. Las dificultades en términos de poder respetar y cumplir los acuerdos, ya no los bilaterales, sino los multilaterales entre México y Estados Unidos, son reales, sobre todo en un contexto de frontera porosa y de globalización. Lo grave es que no hay mecanismos del Estado que puedan incidir, por la debilidad por la que atraviesan sus instituciones.
Cuál es el balance para la gestión del Presidente Fox en este tema?
En el tema de seguridad, creo que es fundamental hacer dos distinciones, la primera, es que él recibe un gobierno que, en término de sus instituciones federales, ya estaban en abierta y franca decadencia, además de que no hubo el reposicionamiento de muchas de estas instituciones, con respecto, por ejemplo, al combate al narcotráfico. Esto en el sentido de que se empezó muy tarde a considerar la posibilidad de transformaciones reales sobre temas que desbordan de tiempo atrás a la Federación. Es irrisorio pensar que con un cuerpo de 1,000 policías federales, se puede combatir el micrográfico. En el mejor de los casos y a partir de la coordinación con que se arrancó entre Procuraduría General de la República y las fuerzas armadas, se hicieron detenciones espectaculares. Pero estos son y se convierten en hechos aislados ante lo jugoso del negocio, siempre había alguien en la fila abocado al mismo. La seguridad se la cargan al Presidente, pero en realidad es responsabilidad de los Estados y los municipios. Lo que ha ido sucediendo es que es muy fácil señalar y responsabilizar, por el tipo de régimen político del que nosotros venimos, y apuntalar la responsabilidad sobre el Presidente Fox porque se consideraba como el todopoderoso en la región ha sido lo más fácil. Digamos que esto calzaba en la lógica del sistema político mexicano, pero en realidad otra era la capacidad del gobierno federal para atender los problemas de seguridad, de un Ejecutivo que no es fuerte en la Constitución, es decir, de un Ejecutivo sumamente acotado. México es un estado federal y las competencias de seguridad han sido de absoluta desatención por parte de los Estados. Sin embargo, tan sólo en esta administración la federación incrementó en un 160% el presupuesto en materia de seguridad que otorga como apoyos. Que tanto puede hacer un presidente si tiene un gobierno dividido donde el Senado tiene el cinismo de ni siquiera discutir la reforma planteada de seguridad pública y justicia penal que el Ejecutivo puso para su discusión? Pasaron dos años, y el Senado no hizo absolutamente nada. Es responsabilidad de Fox, o también tenemos que entender los límites a su ejercicio de gobierno. Lo que se tiene es una prolongación de prácticas y usos y costumbres al interior de muchas de estas instituciones de inteligencia, las cuales no han sido revisadas adecuadamente y que acotaron también la operación y el liderazgo del Presidente Fox. |
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DOCUMENTOS DE INTERÉS
"Immigration, Remittances and Development: Responding to Regional Dynamics," by Manuel Orozco, testimony presented before the U.S. Congress, House Committee on International Relations, July 26, 2006 |
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“Partly as a result of prevailing inequalities, persistent poverty and the adverse effects of an increasingly globalized world economy, achieving sustainable economic growth and development continue to be major challenges for Latin America and the Caribbean. One critical factor associated with this reality is widespread immigration to the United States, Europe and other wealthier economies in the region itself. This migration has had a substantive impact on development and growth in many parts of the Western Hemisphere, one which merits a closer look.”
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ARTÍCULO DE OPINIÓN
Mavis Anderson, "Fidel’s Health and Implications for U.S. Policy" (Silver City, NM: International Relations Center, August 18, 2006).
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“Fidel Castro's recent announcement that he would temporarily transfer power to his brother Raul and others in the Cuban Government has led to much speculation about the course of events in both Cuba and Miami. With hard-line Cuban Americans dancing in the streets of Little Havana, and even preparing boats to sail to the island to foment unrest, the question on everyone's mind is: does this signal the beginning of a much-discussed transition for Cuba? And if so, what will it look like?”
The official press in Cuba adamantly rejects the use of the word “transition” at all. And no wonder, with the thrust of the recent U.S. “Commission for Assistance to a Free Cuba” report indicating that succession is not acceptable, but rather calling for a new transition government in Cuba, approved by the United States.
Cuba maintains that Fidel Castro is “recovering favorably” from intestinal surgery and will likely return to his duties in a few weeks. In fact, post-surgery photographs have recently been published of the Cuban leader—talking on the phone and visiting with Venezuela President Hugo Chavez and Castro's brother, Raul (who had not been previously seen in public since his ascendance to power on July 31).
It is difficult to ascertain just what form a government, temporary or otherwise, headed by Raul Castro, would take. Predictions have been all over the map: more pragmatic, more likely to institute increased military and security presence on the island, more hard-line communist, more likely to open up economically, more likely to crack down on dissent, less likely to have the support of the Cuban people, less likely to demonstrate political skill, less charismatic, etc.
While this is mere speculation, the most important factor for foreign observers to bear in mind is that the organization and political orientation of the Cuban Government and its leadership should be the decision of the Cuban people—those currently living on the island.
This simple concept of self-determination, so jealously defended in U.S. society, dictates that the United States should not interfere in any way—openly or surreptitiously behind-the-scenes—in Cuba's internal affairs.
However, the Bush administration's recent second report of the “Commission for Assistance to a Free Cuba,” and high-level administration officials' comments after the transfer of power, have overtly threatened Cuban sovereignty. The report's interventionist policies move the United States farther down the path of a failed and outdated policy that has done nothing but attempt to isolate Cuba, while keeping the United States and its people in the dark about the island.
A more constructive response would allow U.S. citizens freedom of association with our Cuban neighbors to form constructive relationships. Freedom to travel, engage in two-way trade, organize educational and cultural exchange—to name a few of the basic liberties currently denied U.S. citizens with respect to Cuba—could lead to a positive role in the future of Cuba. Today U.S. citizens cannot be a positive force because they have no direct knowledge of Cuba due to enforced separation and hostile foreign policy toward the island.
These polices have galvanized anti-U.S. sentiment in Cuba as well. Even Cuban internal opposition protests U.S. interference in their country.
Miriam Leiva, wife of Oscar Espinosa Chepe, one of the 75 Cubans who was charged and jailed for collaboration with the United States several years ago, wrote about Cuba's future in a July 15 Miami Herald op-ed entitled “ We Cubans Must Decide :” “ … It would be extraordinarily helpful to lift the restrictive U.S. measures adopted in 2004, which haven't produced positive results … I have never understood how a country that has accumulated so much wisdom and has been so flexible with former enemies has applied such counterproductive policies to Cuba for 47 years … Only we Cubans, of our own volition and according to the moment's conditions, can decide issues of such singular importance.”
Eloy Gutierrez Menoyo wrote about succession and the future in an August 7 press release from his organization, Cambio Cubano(Cuban Change): “The recently issued document on the transition for Cuba, produced under the auspices of the current administration in Washington in an intrigue with extremist factions in exile, breaks the most elemental rules of international friendship, contravenes the sovereign rights of civilized nations, and crudely insults the history and the intelligence of Cubans. In reaffirming our ethical, intellectual, and spiritual repudiation of such a coarse and inconceivable document, we wish also to make clear our faith that the Cuban people are capable of gambling on a democratic opening without ever abandoning their ancestral devotion to Cuba's sovereignty.”
The Cuban opposition also has ideas about the transition that differ substantially from the U.S. State Department version. In a recent op-ed in the Washington Post, Oswaldo Paya, the initiator of the Varela Project, a reform movement in Cuba, laid out some of those differences: “We want to preserve the right to free health care and education, and to expand our rights to include freedom of religious education and freedom of expression. We do not want change if it comes at the cost of paying a ransom to those in power, allowing them to take control of the country's resources, to define its values, to become millionaires and to leave the people of the country in distress … There will be no uncontrolled privatizations, but there will be a guarantee for the right of all Cubans to a free economy, the right to have private enterprise, and to trade freely. No one will be forced out of his home; the law will prohibit evictions.”
A response to the state of Fidel Castro's health and the provisional delegation of his responsibilities from nearly 10,000 people, including Nobel Peace Prize winners, notable authors, religious leaders, and political leaders, quotes U.S. officials' comments regarding more aggressive forms of intervention. The statement ends: “Faced with this increasing threat against the integrity of a nation, and the peace and the security of Latin America and the world, we the signatories listed below demand that the government of the United States respect the sovereignty of Cuba. We must prevent a new aggression at all costs.” (See http://www.porcuba.cult.cu/index.php?lang=2.)
What appears to be most striking about recent events in Cuba is how uneventful the leadership change actually was. The succession, mandated by the Cuban constitution, from President Fidel to First Vice President Raul was smooth: no uprising in the streets of Havana, no response on the island to Miami's call to civil disobedience, no collapse of the Cuban system of government, no rapid change to U.S.-desired and U.S.-defined transitional government. Those who expected a dramatic shift with the departure of Fidel are out of touch with what is happening on the island.
And Fidel Castro has not yet disappeared from the scene. While the succession may already be beginning, and it is still possible that Castro may not return to fully take back the reins of power, the likelihood remains small for a bold move from other Cuban leaders, including Raul, while Fidel is still a force in the country. This transfer of power may indeed have been a “trial run” for an eventual stable succession. The Cuban people are perhaps being prepared for the moment when Fidel Castro is truly absent, but it has just been demonstrated that the change could be gradual, peaceful, and responsible.
Refrain from Interference in Cuba's Internal Political Affairs
In light of all these events, a number of organizations that work on U.S. policy toward Cuba have joined together in sending out a call to the White House for non-interference in the sovereign affairs of Cuba.
For the first time in 47 years, Cuba is undergoing a transfer of political power, as President Fidel Castro has temporarily turned the reins of government over to his brother, Raul and other leaders of the Cuban Government. No one knows whether Fidel Castro will recuperate from his illness and return to office, or whether Raul Castro and his leadership team will continue in power.
But we do know this: the future of Cuba should only be decided by the Cuban people themselves—those living in Cuba, without interference by the United States or others.
The Bush administration has set criteria for what an acceptable post-Fidel Castro government in Cuba should look like, and has committed funds to encourage a transition to such a government in Cuba. This is wrong. The United States should not interfere in any way in Cuban internal affairs. Not only is it improper for the United States to take actions that interfere with Cuba's sovereignty, but these actions are likely to be counter-productive.
In the past, groups within the hard-line Cuban-American community have taken provocative and belligerent actions to destabilize the political situation in Cuba. U.S. authorities should take every appropriate step to prevent these groups from launching any hostile or provocative actions from U.S. soil.
At a time when events are unfolding in Cuba, we are missing an incredible opportunity for Americans to engage directly with Cubans. Under current policy, U.S. citizens have very little contact with people and institutions on the island. Cuban-Americans have lost nearly all access to their own family members on the island. Student study abroad programs have been all but eliminated. Visits to the United States by Cuban cultural groups and academics have been sharply curtailed. And new restrictions have reduced contact between religious groups in Cuba and their counterparts in the United States. To understand and relate to developments in Cuba, the Bush administration should permit U.S. citizens to engage with Cuba, through travel and trade, rather than continuing a failed policy of isolation.
Now is the time for all of us to work together to make our voices heard in Washington to ensure that the Bush administration respects Cuba's sovereignty and international law, and promotes peace by refraining from interference in Cuba's internal political process.
The full message, including an action citizens can take, can be found on the website of the Latin America Working Group http://www.lawg.org. |
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PUBLICACION RECOMENDADA
Mexico - U.S. Migration: A Binational Approach, Coordinated by Susan Martin ISIM- U. of Georgetown and Agustín Escobar Latapí CIESAS Occidente, Supported by the Hewlett Foundation. 2006. |
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“The need to understand Mexico – U.S. migration is greater today than at any time in its century long history. Its volume and complexity are greater than most observers might have imagined even a decade ago; and it operates in a context charged with serious new human, political, and security challenges. Yet, there is often confusion over the most fundamental questions about the demography, economics, and political nature of the movement. What are reliable estimates of the number of migrants, their legal status, and their rate of circulation? What role do Mexican migrants play in the U.S. labor force, today and tomorrow? What is the context that drives policymaking, either unilateral or bilateral, in Mexico and the United States? And how might the migration best be managed in a balanced and bilateral manner? Too much of our understanding derives from dated analysis or the viewpoints of experts on one side of the border or the other.”
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Las ideas y opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan las ideas y opiniones de FLACSO ni de los organismos involucrados en el Programa América Latina y los Estados Unidos: Cooperación para el Control y la Prevención en el Uso de la Fuerza y sus dos proyectos |
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